Hoy voy a colgar un vídeo casero presentando mi despertador y cómo funciona. Así, no dependo de nadie para poder despertarme a la hora que quiera.
viernes, 31 de octubre de 2014
Levantarse con buenas vibraciones .
Las ayudas técnicas están para facilitar la vida a las personas con alguna discapacidad. Yo, desde por la mañana que me levanto con un despertado adaptado, me pongo mis procesadores (también son ayudas técnicas), oigo la radio con la FM (Frecuencia Modulada), hablo por teléfono con la T del procesador y una bobina de inducción (ya hablaré más detenidamente en otras entradas de todas éstas ayudas técnicas) las utilizo.
Hoy voy a colgar un vídeo casero presentando mi despertador y cómo funciona. Así, no dependo de nadie para poder despertarme a la hora que quiera.
Descripción de lo que digo en el video: Presento las partes del despertador (lo que vibra, la luz que da un destello y la conexión a la línea telefónica para avisarte cuando llaman por teléfono). Cuando es la hora de levantarse, vibra y luce con la suficiente fuerza como para despertarte sin problema al igual que cuando llaman al teléfono y estás durmiendo (también vibra y luce)
Hoy voy a colgar un vídeo casero presentando mi despertador y cómo funciona. Así, no dependo de nadie para poder despertarme a la hora que quiera.
viernes, 10 de octubre de 2014
Estrategias para entender lo inentendible
Como haya ruido de fondo o distancia, entiendo bastante peor y si no soy capaz de ver los labios de la persona tengo que utilizar algún truquillo para no estar diciendo ¿perdone, me lo puede repetir? un montón de veces. La mayoría de la veces, éstas estrategias son más que suficientes para salir del paso y otras, las menos, da resultados de lo más divertidos (yo me los tomo con mucho humor y al final tengo que decir que tengo problemas de audición).
Primer ejemplo, comprando. La cajera dice una cantidad de dinero y no me entero así que tengo la mejor opción que es mirar la pantalla y ver el precio y si esto no es posible porque es una tienda pequeña un bar que no tienes acceso visual a la caja registradora das un billete que sabes que cubre sobradamente el importe. Lo malo de dar un billete grande es cuando te dicen: "¿no tienes x€ suelto?". Ahí puedes salir diciendo que no te has enterado de lo que te ha dicho o pensar que se busque la vida y decirle que no llevas suelto.
Segundo ejemplo, longitud de las palabras y caída del acento de las palabras. Si pregunto desde lejos "¿Qué quieres macarrones o ensaladilla rusa?. Si oyes una palabra sólo seguro que quiere macarrones y si oyes dos, ensaladilla rusa. "¿Café o té?", si pronuncias dos sílabas, quiere café y si te dicen "leche" como no está acentuada en la última sílaba, no es ni café ni té y ahí quizá te tienes que acercar más a la persona para entender lo que ha dicho. Parece complicado pero cuando se está acostumbrado, sale sólo y suele ser muy eficaz. Eso si, es una esfuerzo mental constante.
Tercer ejemplo, saber del tema que se está hablando. Eso es fundamental para relacionar las palabras. Por eso, cuando estás delante de una persona con problemas auditivos, es bastante importante decirle de qué se está hablando.
Cuarto ejemplo, confirmar con una pregunta. Si me dicen: "quedamos a las once y media" y no estoy segura si ha dicho once o doce, pregunto: "¿entonces nos vemos a la doce y media?", "no, no, a las once y media". "Ahhh... ok :)". Esto lo utilizo mucho hablando por teléfono.
Primer ejemplo, comprando. La cajera dice una cantidad de dinero y no me entero así que tengo la mejor opción que es mirar la pantalla y ver el precio y si esto no es posible porque es una tienda pequeña un bar que no tienes acceso visual a la caja registradora das un billete que sabes que cubre sobradamente el importe. Lo malo de dar un billete grande es cuando te dicen: "¿no tienes x€ suelto?". Ahí puedes salir diciendo que no te has enterado de lo que te ha dicho o pensar que se busque la vida y decirle que no llevas suelto.
Segundo ejemplo, longitud de las palabras y caída del acento de las palabras. Si pregunto desde lejos "¿Qué quieres macarrones o ensaladilla rusa?. Si oyes una palabra sólo seguro que quiere macarrones y si oyes dos, ensaladilla rusa. "¿Café o té?", si pronuncias dos sílabas, quiere café y si te dicen "leche" como no está acentuada en la última sílaba, no es ni café ni té y ahí quizá te tienes que acercar más a la persona para entender lo que ha dicho. Parece complicado pero cuando se está acostumbrado, sale sólo y suele ser muy eficaz. Eso si, es una esfuerzo mental constante.
Tercer ejemplo, saber del tema que se está hablando. Eso es fundamental para relacionar las palabras. Por eso, cuando estás delante de una persona con problemas auditivos, es bastante importante decirle de qué se está hablando.
Cuarto ejemplo, confirmar con una pregunta. Si me dicen: "quedamos a las once y media" y no estoy segura si ha dicho once o doce, pregunto: "¿entonces nos vemos a la doce y media?", "no, no, a las once y media". "Ahhh... ok :)". Esto lo utilizo mucho hablando por teléfono.
viernes, 3 de octubre de 2014
El milagro de poder oír
Ya hace tanto tiempo que nací auditivamente que tengo que hacer memoria para acordarme que hubo un tiempo que no oía prácticamente nada ni con los audífonos más potentes que había en el mercado.Una de las cosas que más me impactó cuando me conectaron el implante fue mi propia voz y me costó reconocerla.
Una vez abiertos los canales del implante cada vez que hablaba oía un ruido que yo decía que era extraño, por eso pedía que se callasen todos incluso yo y volvía el "silencio". Cuando decía que ahora no oía el ruido, volvía a oírlo... Pasó un tiempo hasta que se dieron cuenta que el sonido ese raro que oía era cuando yo hablaba... "Ese sonido es tú voz" me dijeron y yo me quedé desconcertada y sorprendida y pasó un tiempo hasta que me hice a oír todo el tiempo mi propia voz y a modularla.
El primer día de la activación del implante coclear, aún estando muy bajo, yo oía "demasiado". Todos los ruidos me llamaban la atención porque nunca pensé que la vida estuviese tan llena de ruidos diferentes.
Llegamos a casa con una mezcla de emoción (mis padres estaban felices) y temor.
El siguiente gran "susto" fue en el baño cuando abrí el grifo y oí correr el agua. No me podía imaginar que eso pudiese sonar. Toda mi vida el agua había sido silenciosa y ahora hacía un ruido tremendo... y la cisterna del baño (no me extraña que algunos niños le tengan miedo). De repente había aterrizado en un mundo de locos.
Después de descansar un rato de "tanto oír" por la noche al volver a ponerme el procesador y salir del silencio de nuevo, mi madre echó unas patatas en aceite hirviendo y a mi se me salieron los ojos de las órbitas... "las patatas hablaban" cuando las echaban al aceite. Mi madre me explicó que era un ruido más... uno de los millones de ruidos que había...
Yo pensaba que la gente que oía bien sólo oía hablar, la música y ruidos fuertes como las puertas, los pitos de los coches y los ruidos de los animales. A mi, nadie me había contado que el agua del grifo sonaba (si sabía que el mar hacía ruido aunque nunca lo había oído), el aceite friendo, la caldera, los pasos, las teclas del teclado del ordenador cuando las presionas... y millones de cosas que suenan y yo no lo sabía.
Por la noche, al acostarme, después del día más duro de mi vida no pude dormir ni parar de llorar porque pensaba que nunca me acostumbraría a todos los sonidos que me rodeaban.
Hoy, más de 17 años después de ese día no puedo vivir en silencio. Necesito que el agua suene, que el aceite fría con sonido, escuchar la radio mientras voy en el coche, hablar por teléfono con mi familia y amigos... Necesito oír.
(Foto del primer procesador que llevé, "de petaca")
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